Gracias a la sencilla forma cilíndrica del tubo, con una relación de aspecto de 1:1, el líquido se desplaza a través de miles de canales formados por anillos, tanto en el interior como en el exterior de la superficie, descendiendo gradualmente hasta el fondo. El gas que entra por el fondo recorre los mismos caminos que formó el material de relleno, y dispone de tiempo suficiente para entrar en contacto con el líquido y reaccionar.